Instituto Santa Teresita

A los trece años de edad, Sebastián Vásquez Sierra tenía pocas posibilidades de vivir. Los médicos le habían diagnosticado pandisautonomía aguda paraneoplásica, una alteración del sistema nervioso autónomo. En resumen, recuerdan sus familiares, perdería la movilidad del cuerpo y tendría problemas respiratorios. Deshauciado, sin poder jugar con sus vecinos y relegado a una silla de ruedas, a este joven nacido en Caldas, Antioquia, no le quedaba otro camino distinto a esperar la muerte. “Por fortuna una profesora le enseñó a encomendarse a los santos para obtener ese don de Dios, y él asumió todo su proceso con mucha fe”, recordó la religiosa Luz Ofelia Herrón. Según testimonios, la maestra también se llevó una imagen, una oración y una biografía de la Madre María Berenice. Sebastián, desesperado porque no veía ninguna mejoría, buscó una noche la imagen de María Berenice, rezó con mucha devoción la oración obsequiada por su profesora y repasó una y otra vez la biografía en la que le llamó la atención la pasión de la religiosa por la situación social de niñas discriminadas, especialmente de raza negra, y en particular las de Guayaquil, un barrio marginado de Medellín.

“Ese día de 2005 —rememora la hermana Luz Ofelia—como si un hilo invisible lo levantara de su lecho, él sintió un tirón en su camisa y enseguida, vio con asombro que podía caminar con naturalidad”. Semanas después, sin que nadie se lo insinuara, Sebastián apareció en un canal de televisión dando testimonio de su milagrosa curación “gracias a la bondad divina y a la intercesión de la madre”.

Este hecho prodigioso fue analizado por los médicos que atendieron al joven y otros especialistas que no encontraron explicaciones científicas a su total recuperación de una enfermedad en la que la supervivencia media, después de diagnosticada, es menor a un año y en la que solo un 20 % sobrevive más de tres años.
A partir de ese momento, los responsables de promover la causa de beatificación y santificación de María Berenice —abierta en 1998 en la arquidiócesis de Medellín— ampliaron su testimonio, lo complementaron con otras declaraciones y recopilaron documentación científica suficiente para anexarla al expediente que fue aceptado en Roma por la Congregación para las Causas de los Santos en 2001.

De igual manera, se incluyeron otros casos que sirvieron para documentar el proceso de la entonces sierva de Dios, entre ellos, el de un sacerdote de 40 años con un cáncer avanzado en la médula espinal y que había orado mucho a la madre para que le concediera salud y, si era la voluntad divina, fuera sanado. Al poco tiempo, sin que hubiera explicación científica, fue curado definitivamente.

La Anunciación en el Mundo

María Berenice se propuso extender la tarea evangelizadora de las Hermanitas de la Anunciación en Colombia y otras partes del mundo. 76 años después su congregación está en 82 lugares de Colombia y en países como Bolivia, Costa de Marfil, Ecuador, España, Estados Unidos, Filipinas, Italia, Nicaragua, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela. Adicionalmente, creó las congregaciones Misioneros de la Anunciación, Misioneras de Jesús y María y Laicos de la Anunciación.